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El sinuye, el tatuaje facial de las mujeres ainu de Japón

Fotografía de archivo de una mujer ainu con sinuye, el tatuaje tradicional alrededor de la boca, publicada a comienzos del siglo XX
Foto: Joseph Deniker · Dominio público · Wikimedia Commons

La respuesta corta

El sinuye era el tatuaje tradicional alrededor de la boca de las mujeres ainu de Hokkaido (Japón): marcaba la llegada a la edad de casarse y se creía que protegía de los malos espíritus; el gobierno japonés lo prohibió en 1871 como parte de una política de asimilación cultural.

Fuente principal: Edwin Pietersma, Museum & Society (2023) (3 fuentes) Revisado el · Cómo verificamos

Qué era el sinuye

El sinuye era el tatuaje que las mujeres ainu —el pueblo indígena de Hokkaido, el norte de Japón— llevaban alrededor de la boca, extendido en ocasiones hacia las mejillas. No era un diseño decorativo elegido en la adultez: empezaba en la niñez, con una marca pequeña sobre el labio superior en niñas de apenas seis o siete años, que se iba ampliando con los años hasta formar el patrón completo alrededor de los labios [3]. El proceso era doloroso y lento: después del tatuado, los labios “se sentían como brasas encendidas”, con fiebre, hinchazón e insomnio, y hacía falta que otras mujeres sujetaran a la que se tatuaba [3].

La herramienta era un cuchillo ritual llamado makiri, al principio con una punta afilada de obsidiana; el pigmento era hollín tomado con los dedos del fondo de una olla, frotado directo en las incisiones, y se aplicaba un antiséptico hecho con ceniza caliente de madera de espino [3]. Durante el procedimiento, la mujer que tatuaba cantaba un yukar —un poema épico ainu— y recitaba fórmulas para que el hollín se fijara bien en la piel [3].

Por qué se hacían este tatuaje

El sinuye cumplía varias funciones a la vez. Se creía que protegía el cuerpo de los malos espíritus que podían entrar por la boca; marcaba que una mujer había llegado a la edad de casarse, y se pensaba que aseguraba un lugar junto a los antepasados después de la muerte [3]. Había, además, una creencia más específica: que las esposas de las deidades llevaban el mismo tipo de tatuaje, de modo que los demonios no pudieran distinguir a las mujeres tatuadas de las divinidades [3]. No era un adorno opcional: en un registro de la década de 1880, se cita a mujeres ainu diciendo que, sin el tatuaje, “los dioses se enojarán, y las mujeres no pueden casarse si no están tatuadas” [3].

Del sinuye tatuado al sinuye pintado
  1. Hasta el siglo XIX
    El tatuaje empieza en la niñez

    El sinuye se tatúa a las niñas ainu desde los seis o siete años, ampliándose hasta la edad de casarse.

  2. 1871
    Prohibición de la Kaitakushi

    La Comisión de Desarrollo de Hokkaido, creada en 1869 por el gobierno Meiji, prohíbe el tatuaje facial de las mujeres ainu como parte de una política de asimilación cultural, junto con otras tradiciones.

  3. Décadas siguientes
    La práctica sigue, a escondidas

    Algunas familias la siguen haciendo igual, con riesgo real de intervención policial incluso avanzado el siglo XX.

  4. 1998
    Muere la última mujer con el sinuye tradicional

    Es la última persona documentada con el tatuaje completo, hecho con tinta.

  5. Desde 2018
    Mayunkiki reconstruye el sinuye, pintado

    La artista investiga y recrea el diseño con pintura, no con tatuaje, a partir de lo que recuerdan las personas ainu mayores.

Fuente: Lars Krutak; Pietersma, Museum & Society (2023); Biennale of Sydney

La prohibición de 1871

La prohibición no fue un hecho aislado. Según un estudio académico sobre la representación de los ainu en museos japoneses, la Kaitakushi —la Comisión de Desarrollo de Hokkaido que el gobierno Meiji creó en 1869— dictó varias políticas para asegurar la asimilación cultural de los ainu: prohibió, entre otras tradiciones, la quema de la casa tras la muerte de su dueño y el tatuaje facial de las mujeres ainu al llegar a la edad de casarse [1]. Era, en otras palabras, parte de un programa más amplio para borrar las marcas visibles de una identidad distinta dentro del nuevo imperio japonés, junto con la apertura de escuelas que enseñaban japonés, sintoísmo y una identidad nacional japonesa.

La prohibición de 1871 no apagó la práctica de un día para el otro. Las familias ainu la siguieron sosteniendo, a veces en secreto, porque para ellas el tatuaje seguía siendo un requisito para casarse y para la vida después de la muerte, no una costumbre que se pudiera abandonar sin más. El costo de seguir tatuando podía ser alto incluso un siglo después del edicto: una mujer ainu contó que, tras tatuarse ya en los años 70, su madre la escondió de la policía japonesa durante cinco días [3]. La última mujer documentada con el sinuye tradicional completo, tatuado con tinta, murió en 1998 [3].

Lo que se hace hoy: pintado, no tatuado

Hoy el sinuye no desapareció del todo, pero cambió de forma. La artista ainu Mayunkiki, nacida en 1980 en Hokkaido e integrante del grupo vocal Marewrew, investiga la práctica buscando a personas ainu mayores que todavía la recuerden y pidiéndoles que se lo dibujen en la cara, con pintura, tal como lo recuerdan [2]. No es un tatuaje: es una reconstrucción pintada, pensada para sostenerse solo durante una presentación o una muestra, precisamente porque la cadena de transmisión directa del tatuaje tradicional se cortó con la prohibición y con la muerte de las últimas mujeres que lo llevaban tatuado. Sobre lo que significa para ella, Mayunkiki lo resume así: “a través de este acto pienso en la cultura ainu, en nuestra historia ainu y en mí misma” [2].

Antes de tatuarte

El sinuye no es un diseño genérico para copiar: es el tatuaje de un pueblo indígena específico, con una historia reciente de prohibición y pérdida forzada, y hoy ni siquiera las propias mujeres ainu que lo reviven lo hacen con tinta permanente, sino pintado y en un contexto de investigación cultural propia. Tatuarse una imitación del sinuye sin ser parte de esa comunidad, o sin conocer esa historia, ignora tanto el daño que causó la prohibición como el trabajo delicado que hoy hacen personas como Mayunkiki para recuperarlo desde adentro. Quien quiera conocer más sobre la cultura ainu de buena fuente puede empezar por el Museo Nacional Ainu (Upopoy), en Shiraoi, Hokkaido, dedicado a contar esta historia con participación de la propia comunidad.

Cómo lo sabemos

El dato de que la prohibición de 1871 fue parte de una política de asimilación cultural más amplia —y no una medida sanitaria o estética aislada— sale de un artículo académico revisado por pares, publicado en Museum & Society (Universidad de Leicester) en 2023, sobre cómo los museos japoneses representan a los ainu; ese artículo cita directamente el texto de la decisión de la Kaitakushi. Los detalles del proceso del tatuaje en sí —edad de inicio, herramientas, pigmento, el canto ritual, y las citas de mujeres ainu del siglo XIX y XX sobre lo que significaba y lo que costó sostenerlo— vienen del trabajo de campo de Lars Krutak, antropólogo con doctorado y investigador asociado del Smithsonian especializado en documentar tatuajes indígenas en vías de desaparición; su relato recoge y cita a su vez fuentes de primera mano de la época, como el etnólogo del siglo XIX Romyn Hitchcock. La parte sobre la revitalización actual sale de la biografía oficial de la artista Mayunkiki en la Biennale of Sydney, con sus propias palabras sobre cómo investiga la práctica y qué representa para ella. No encontramos una fuente que documente una mujer ainu viva hoy con el sinuye tatuado con tinta de forma permanente: todo lo que se hace en la actualidad, según las fuentes consultadas, es pintado.

Lo que se suele decir mal

“El sinuye es lo mismo que el irezumi japonés, solo que en la cara.” No: son tradiciones de pueblos distintos, con técnicas, pigmentos y significados distintos. El irezumi pertenece a la tradición de la mayoría japonesa (wajin); el sinuye es propio del pueblo indígena ainu y no tiene relación directa con él.

“Hoy cualquiera puede tatuarse un sinuye como diseño exótico.” Ni siquiera las mujeres ainu que hoy reviven la práctica lo hacen con tinta permanente: la reconstruyen pintada, como parte de un trabajo de memoria e investigación dentro de su propia comunidad, después de que la prohibición de 1871 y la muerte de las últimas portadoras cortaran la transmisión directa.

En imágenes

Fotografía de archivo de una mujer ainu con sinuye, el tatuaje tradicional alrededor de la boca, publicada a comienzos del siglo XX
Foto: Joseph Deniker · Dominio público · Wikimedia Commons

Fotografía de archivo publicada a comienzos del siglo XX: mujer ainu con el sinuye, el tatuaje tradicional alrededor de la boca.

Vestimenta tradicional ainu de algodón con bordado geométrico, exhibida en el Museo Nacional Ainu (Upopoy)
Foto: 掬茶 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Vestimenta tradicional ainu con bordado geométrico, exhibida en el Museo Nacional Ainu (Upopoy), Hokkaido.

Otras preguntas

¿Por qué se tatuaban solo las mujeres?

Las fuentes disponibles describen el sinuye como una práctica exclusivamente femenina, ligada a la llegada a la edad de casarse; no encontramos un registro equivalente de tatuaje facial en hombres ainu, aunque algunos hombres sí llevaban tatuajes en brazos y manos.

¿Todavía hay mujeres ainu con el sinuye tatuado de verdad, con tinta?

No que se sepa: la última mujer con el tatuaje tradicional completo murió en 1998, según el registro etnográfico de Lars Krutak. Lo que existe hoy es la reconstrucción pintada, no tatuada, de artistas como Mayunkiki.

¿Qué quiere decir que una Ainu de los años 70 se escondiera de la policía después de tatuarse?

Que la prohibición de 1871 siguió teniendo efecto mucho después de dictada: una mujer contó que, tras tatuarse igual, su madre la escondió de la policía japonesa durante cinco días.

¿Es lo mismo el sinuye que el irezumi japonés?

No: son tradiciones distintas de pueblos distintos. El irezumi es la tradición de tatuaje figurativo de la mayoría japonesa (wajin); el sinuye es la tradición propia del pueblo indígena ainu, centrada en el contorno de la boca y con otro significado y otra técnica.

Fuentes

  1. Edwin Pietersma. From Crafts to Agency: The Legacy of Colonial Discourses in Exhibiting the Ainu in the Tokyo National Museum and National Museum of Ethnology at Osaka between 1977 and 2017 . Museum & Society, vol. 21, n.º 3 (University of Leicester) (2023). primaria 'The Kaitakushi, in turn, decreed several policies to ensure cultural assimilation: it prohibited important traditions, e.g., the burning of one's house after the owner's passing and the facial tattooing of Ainu women upon reaching marriageable age.' La Kaitakushi (Comisión de Desarrollo de Hokkaido) fue creada en 1869 por el gobierno Meiji.
  2. Mayunkiki . Biennale of Sydney (biografía oficial de la artista participante). primaria 'I search out older Ainu people who have seen Sinuye and encourage them to recall their memories of it... I ask those few who remember it to draw Sinuye on my face as they recall it being done.' Y: 'Through this act I think about Ainu culture, our Ainu history and myself.'
  3. Lars Krutak. Tattooing Among Japan's Ainu People . larskrutak.com (antropólogo, PhD, investigador asociado del Smithsonian) (2008). Relato etnográfico con citas de fuentes del siglo XIX y XX: edad de inicio, herramientas (makiri), pigmento (hollín de la base de una olla), la fórmula del edicto de 1871 ('those born after this day are strictly prohibited from being tattooed'), y que la última mujer con el sinuye completo murió en 1998.

Publicado el 12 de octubre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.

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